A los cinco años, cuando tenía poca conciencia de lo que era la vida, y mi única preocupación era jugar lo suficiente antes de que oscureciera, inventaba historias en las que los únicos invitados eran mis muñecos ó mi perro, en ése entonces nunca pensé que escribir e inventar podrían ir de la mano…

Cuando tenía 8 años, afortunadamente cayeron en mis manos varios libros, de los cuales no recuerdo todos los nombres, pero que sin tener otra cosa que hacer empecé a leer… y esas historias que se tejieron en mi cabeza al paso que leía cada línea me empezaron a dar una idea de lo que era el mundo en el exterior, una idea vaga, pero era al menos un bosquejo de lo que ocurría a mi alrededor… siendo siempre una niña reservada, y tímida, sin amigos, los únicos que me acompañaron por un tiempo fueron esos libros..

Fué así como aprendí a expresarme mejor con la letra escrita, que a tener interacción con las personas…

Y seguí leyendo… y me enamoré de Neruda, de Julio  Verne, y de varios más…

Ahora, no hay nada como ponerme a escribir…

 

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