Puedo escribir los versos más tristes
esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está
estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.
El viento de la noche gira en el cielo y
canta.
Puedo escribir los versos más tristes
esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me
quiso.
En las noches como ésta la tuve entre
mis brazos.
¡La besé tantas veces bajo el cielo
infinito!
Ella me quiso, a veces yo también la
quería.
¡Como no haber amado sus grandes
ojos fijos!
Puedo escribir los versos más tristes
esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la
he perdido,
Oír la noche inmensa, más inmensa
sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto
el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera
guardarla.
La noche está estrellada y ella no está
conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta.
A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla
perdido.
Como para acercarla mi mirada la
busca.
Mi corazón la busca, y ella no está
conmigo.
La misma noche que hace blanquear
los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no
somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto
la quise!
Mi voz buscaba el viento para tocar su
oído.
De otro. Será de otro. Como antes de
mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos
infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez
la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el
olvido.
Porque en noches como ésta, la tuve
entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla
perdido.
Aunque éste sea el último dolor que
ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo
le escribo.

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